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¿Sonreír baja el estrés? Lo que dicen los expertos y por qué forzar la sonrisa puede salir mal

Especialistas y estudios sobre expresiones faciales indican que sonreír puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el ánimo, pero el efecto depende de que el gesto sea voluntario, del contexto y de la cultura de cada persona.

Sonreír puede contribuir a bajar el estrés y levantar el ánimo, según especialistas consultados y estudios sobre el efecto de las expresiones faciales. Sin embargo, advierten que el resultado no es igual para todos y que una sonrisa no resuelve por sí sola cuadros como la ansiedad o la depresión.

Jeanne Tsai, profesora de Psicología de la Universidad de Stanford y directora del Laboratorio de Cultura y Emoción, recordó un experimento de fines de la década de 1980. Los participantes sostenían un lápiz entre los labios para imitar una sonrisa o un ceño fruncido mientras veían un fragmento de una película. Quienes simulaban la sonrisa dijeron haberse divertido más. Esa línea de trabajo se conoce como hipótesis de la retroalimentación facial.

La neuropsicóloga clínica Judy Ho, de Los Ángeles, sostuvo que la sonrisa puede incidir en los niveles de cortisol y en sustancias cerebrales asociadas con sensaciones positivas, como las endorfinas, la dopamina y la serotonina. Según dijo, quienes sonríen durante tareas estresantes suelen mostrar una frecuencia cardíaca más baja en la recuperación que quienes mantienen una expresión neutra. Ho la plantea a sus pacientes como una herramienta más, no como respuesta única.

El valor de la sonrisa también cambia según la cultura. Tsai comparó cómo estadounidenses de origen europeo y personas de Asia Oriental evalúan sonrisas tranquilas y amplias. Mientras algunos estadounidenses vieron las sonrisas entusiastas como más amistosas, algunos asiáticos orientales las definieron como "emocionalmente inestables" o "poco confiables". En Tailandia, en cambio, el gesto está incorporado a la convivencia y existen casi 30 palabras para decir "sonreír".

El mandato de sonreír, además, genera rechazo. En los últimos años, mujeres cuestionaron que se les exija hacerlo en el trabajo, expectativa que no recae sobre los hombres. El año pasado, una cadena minorista recibió burlas en redes por una política que obligaba a sus empleados a sonreír y mantener contacto visual con clientes a menos de 3 metros.

Nicholas Coles, de la Universidad de Florida, señaló que las personas no quieren perder su "autonomía emocional" y que la sonrisa tiene efectos reales cuando se siente auténtica y voluntaria. Con la llegada de las fiestas, Ho sugirió que el gesto puede servir en reuniones familiares con temas sensibles, como la política o la religión, para cambiar el modo en que se responde en una conversación difícil.

Fuente: Infobae

Foto: Miguel Spezzia (CC BY 2.0)