NacionalesSalud

Palpitaciones, mareos y falta de aire: cómo funciona el círculo vicioso de la ansiedad y cómo cortarlo

Una psicóloga del Hospital Universitario Austral explicó cómo un pensamiento catastrófico dispara síntomas físicos reales que, a su vez, refuerzan el miedo. También detalló qué estrategias ayudan a frenar el circuito.

Un latido más fuerte, una molestia en el pecho o un mareo pueden ser el punto de partida de lo que la psicología llama ciclo o circuito de la ansiedad. Según la licenciada María Paula Castro, psicóloga del Servicio de Salud Mental del Hospital Universitario Austral, el problema no es la sensación en sí, sino la interpretación que se hace de ella.

Castro ejemplificó con una situación cotidiana: una persona camina tranquila, siente una molestia en el pecho y piensa "¿y si es el corazón?". Ese pensamiento activa la ansiedad, que produce taquicardia, respiración corta, sudor, mareo o visión borrosa. La persona toma esos síntomas como prueba de que algo grave ocurre, lo que genera más miedo y más síntomas.

La especialista describió seis fases del circuito: el disparador (una sensación corporal, una situación, un pensamiento o un recuerdo), la interpretación catastrófica, la activación de la ansiedad, los síntomas físicos y mentales, la atención puesta en la amenaza y la confirmación, tras la cual el ciclo vuelve a empezar. Según explicó, dos factores lo refuerzan: la atención selectiva y las conductas de seguridad, como tomarse el pulso, buscar síntomas en internet o pedir que la tranquilicen.

En el cerebro, de acuerdo con Castro, se activa la amígdala, que funciona como alarma y pone en marcha el sistema nervioso simpático, con liberación de adrenalina y cortisol. Es la respuesta de lucha o huida, pensada para protegernos pero que en este caso se dispara sin un peligro real. Además, la corteza prefrontal, que ayuda a razonar, pierde peso, por lo que resulta difícil convencerse de que "no es nada".

La psicóloga aclaró que el circuito no es lo mismo que la ansiedad por enfermedad, antes llamada hipocondría. El primero aparece en cuadros como los ataques de pánico, la ansiedad social, el TOC o la ansiedad generalizada, y también en personas sin trastornos en momentos de estrés. La segunda es un trastorno específico, con miedo persistente a tener una enfermedad grave aunque los estudios den bien.

Entre las recomendaciones de Castro figuran reconocer el circuito, cuestionar la interpretación catastrófica, recordar que los síntomas son molestos pero no peligrosos, respirar lento con la exhalación más larga que la inhalación, evitar las conductas de seguridad y no buscar tranquilidad todo el tiempo. También aconsejó volver a la actividad que se estaba haciendo y consultar al médico de manera razonable: ante dolor de pecho intenso o que no cede, ir a la guardia.

David H. Rosmarin, profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard, sostuvo en Psychology Today que el factor clave del ciclo es ver la ansiedad como algo que no deberíamos tener. Según Castro, el tratamiento con más evidencia es la terapia cognitivo-conductual, que incluye psicoeducación y una exposición gradual a aquello que genera temor, con el objetivo de comprender y tolerar la ansiedad y no de eliminarla.

Fuente: Infobae

Foto: Delotrooladoo (CC BY-SA 4.0)