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Las bacterias del intestino usan la comida como reloj y ajustan cómo absorbemos nutrientes

Un estudio de la Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos, halló que ciertas bacterias intestinales detectan cuándo comemos y activan señales para mejorar la absorción. El trabajo se hizo en ratones y no establece pautas médicas individuales.

Investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos, descubrieron que algunas bacterias del intestino pueden detectar el momento en que comemos y enviar señales químicas a las células intestinales para mejorar la absorción de nutrientes. El hallazgo ubica al microbioma como un regulador de los ritmos diarios del organismo.

El estudio fue dirigido por Zheng Kuang, profesor asociado del Departamento de Ciencias Biológicas de la universidad. Su equipo analizó una cepa bacteriana capaz de responder a los alimentos y de comunicarse con las células del intestino mediante moléculas producidas durante la digestión. "Estas bacterias no tienen acceso a la luz", explicó Kuang, y agregó que usan los alimentos como señal para medir el tiempo, "como un reloj".

La cepa metaboliza fitato, un compuesto natural presente en frutos secos, semillas y cereales. Al procesarlo, genera moléculas que activan una proteína de las células intestinales, y esa proteína pone en marcha genes vinculados con la absorción de nutrientes. Según los autores, este sistema evolucionó en un contexto de escasez, en el que aprovechar al máximo los alimentos era una ventaja para sobrevivir.

Para evaluar las consecuencias, el equipo usó modelos de ratón. En animales con dietas altas en calorías, las bacterias capaces de activar esta ruta se asociaron con mayor acumulación de grasa. Los investigadores aclararon que eso no implica que las bacterias causen obesidad por sí solas en personas y que las aplicaciones clínicas requieren más estudios.

En animales con dietas pobres en nutrientes, diseñadas para parecerse a situaciones de desnutrición, las bacterias y sus moléculas ayudaron a mejorar el crecimiento. Estas bacterias también están presentes en humanos y podrían hallarse en menor cantidad en niños con desnutrición que en niños sanos, una hipótesis que aún deberá investigarse de forma específica.

El trabajo no prueba que cambiar los horarios de las comidas prevenga la obesidad ni cure trastornos nutricionales. Aun así, Kuang señaló que "mantener patrones de alimentación consistentes puede ayudar a favorecer una relación saludable entre el microbioma y el cuerpo".

El próximo paso será determinar si aumentar la presencia de estas bacterias o de sus moléculas puede beneficiar a poblaciones con inseguridad alimentaria. Kuang también mencionó posibles usos en la producción ganadera, aunque esas aplicaciones están lejos de llegar a la práctica.

Fuente: Infobae

Foto: Photo by Eric Erbe, digital colorization by Christopher Pooley, both of USDA, AR (dominio público)