Café en ayunas, poco sueño y horas sentado: los tres hábitos que desajustan la glucosa
Especialistas y organismos como la ADA, la IDF y la OMS advierten que el café en ayunas, dormir poco y el sedentarismo pueden alterar el nivel de azúcar en sangre, sobre todo en personas con prediabetes o diabetes.
La glucosa en sangre varía a lo largo del día y su control depende de más factores que la comida. Según la información difundida, tres hábitos cotidianos pueden alterarla, en especial en personas con prediabetes o diabetes.
El primero es el café en ayunas. Su consumo habitual se asocia con un menor riesgo de diabetes, pero el momento y los agregados pueden cambiar la respuesta de cada persona. La nutricionista Caroline Thomason Bunn explicó a EatingWell que incluso el café negro puede elevar la glucosa en algunos casos, porque la cafeína puede disminuir la respuesta de las células a la insulina. Los jarabes, las cremas y las bebidas endulzadas suman carbohidratos que la suben con rapidez. Su consejo es medir el efecto personal con un medidor o un monitor continuo, si forma parte del tratamiento, y tomar el café junto con el desayuno.
El segundo hábito es dormir poco. La dietista Vandana Sheth señaló que descansar de forma insuficiente o con interrupciones puede reducir la sensibilidad a la insulina y dificultar el manejo de la glucosa. La falta de sueño también se vincula con menos actividad física y elecciones alimentarias menos favorables. La Asociación Estadounidense de Diabetes (ADA) recomienda entre 7 y 9 horas de buen descanso y una rutina regular antes de acostarse.
El tercero es el sedentarismo. Sheth indicó que los músculos activos usan glucosa, algo especialmente útil después de comer. Sugiere caminar entre 10 y 15 minutos tras las comidas y levantarse cada 30 minutos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja a los adultos con diabetes tipo 2 limitar el tiempo sedentario y reemplazarlo por actividad, incluso ligera.
Para obtener beneficios sustanciales, la OMS plantea entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 de actividad vigorosa, más ejercicios de fortalecimiento muscular dos o más días por semana. Entre las medidas cotidianas figuran elegir comidas con fibra, proteínas y grasas saludables, repartir la actividad en sesiones breves y sostener horarios regulares de sueño.
Ante cambios persistentes en las mediciones o síntomas, la evaluación debe ser profesional. Según la OMS, la diabetes se diagnostica con valores de glucosa en plasma o hemoglobina glicosilada, no por sensaciones ni por una medición doméstica aislada. La Federación Internacional de Diabetes (IDF) añade que quienes usan insulina u otros fármacos que pueden bajar la glucosa necesitan orientación individual antes de cambiar su rutina de ejercicio, para prevenir hipoglucemias.
Fuente: Infobae
Foto: Roy Zuo (CC BY-SA 4.0)
